A mediados de mayo nos llegaba el aviso de un grupo de cobayas encontradas abandonadas en un secadero, en mitad de la vega. Dejamos todo lo que estábamos haciendo y salimos corriendo.
Aún teniendo la casa llena con 22 animales, fuimos sin pensarlo a por ellas, no era una opción dejarlas allí. La persona del aviso no las pudo recoger por lo que no sabíamos si iban a seguir ahí ni con vida, ya que en estos casos en fundamental poder intervenir a tiempo. Llevártelos a casa y meterlos aunque sea en una caja en el baño puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte. Porque todos estamos hasta arriba de animales, facturas y falta de espacio y tiempo, pero siempre se consigue ayuda de alguna manera.
Al llegar, el panorama fue desolador; tenían la puerta de la jaula abierta, eran 7 cobayas muy jóvenes y las dos más bebés con apenas unos días de vida estaban en estado crítico, estaban agonizando. Salimos corriendo para el veterinario y las dos bebés se quedaron ingresadas donde minutos más tarde fallecieron. El resto estaba estable pero aterrorizadas de miedo y además tenían sarna. Eran 2 hembras embarazadas y 3 machos. Tuvimos que tirar la jaula donde estaban porque desprendía un hedor insoportable… Pensar que ahí habían (mal)vivido toda su vida
EL ABANDONO MATA. Los dos más bebés murieron minutos después de llegar al veterinario.
Estos tres son los machos, ya están recuperados de la sarna y aunque aún están muy asustados, buscan una adopción conjunta. Sabemos que va a ser prácticamente imposible encontrar una familia para los 3, solo tienen unos meses. Pero no nos rendiremos.