En agosto recibimos un aviso de varios conejos domésticos encontrados abandonados en un parque. Parecía ser uno, luego tres, pero finalmente eran dos ya que uno de ellos era silvestre.
Rápidamente nos organizamos para ir a rescatarlos con la ayuda de las personas del aviso. Pudimos ponerlos a salvo y llevarlos a la casa de nuestra compi que tiene a la gran mayoría de animales.
Ningún animal doméstico sobrevive en la calle bajo ninguna circunstancia. Abandonarlos en un parque o en la calle es una sentencia segura de muerte cruel y dolorosa.
Pero no podíamos con más y tiempo después, conseguimos otra familia de acogida con más espacio y tiempo para dedicarle. Está a la espera de ser esterilizado y buscará una familia donde ya haya otro conejo esterilizado y vacunado. Y como siempre, para vivir libre por casa como un perro o gato, nunca fuera.