Ginger fue encontrado abandonado cerca de la estación de tren de Ciudad Real, en una ubicación de difícil acceso, resguardado tras vallas y escondido entre rocas. Durante seis largos días, Ginger luchó por sobrevivir. Cuatro de nuestros voluntarios se turnaron para llevarle comida y agua, desafiando noches gélidas de hasta 6 grados bajo cero, donde el agua se congelaba cada mañana.
Finalmente, Ginger fue rescatado, débil y hambriento. Ahora, este valiente conejo gigante español busca un hogar lleno de amor en cualquier rincón de España. Es un gigante gentil, con un carácter dócil y confiado. Ideal para una familia con otro conejo grandote que busque un compañero de juegos.