A mediados de marzo se encontraron a este pequeñajo en una situación muy peligrosa: estaba en medio de la carretera, sin campo ni zonas seguras alrededor. No podían dejarlo allí, así que lo pusieron a salvo.
¿Qué sabemos de él?
Tras investigar y llevarlo al veterinario especialista en animales exóticos, hemos confirmado que no es un conejo doméstico común. Sin embargo, su comportamiento nos dice mucho:
Está sano y tiene un apetito increíble.
Está «improntado»: No se asusta de los humanos, come de la mano y se mantiene tranquilo. Esto indica que ha tenido contacto humano desde muy pequeño y, lamentablemente, no puede volver a la naturaleza porque no sabría sobrevivir por sí solo.
Es más joven que nuestra querida Viruta que nos dejó ![]()
y parece estar muy acostumbrado a las personas. Aunque no sabemos exactamente de dónde viene, sí sabemos hacia dónde va ![]()
Vive en un santuario de animales con más conejos silvestres rescatados, somos sus madrinas y cubrimos sus gastos veterinarios.